Habíase una vez…..

Era un servicio como otro cualquiera, nuestro servicio de oración había comenzando y me habían encomendado dar una pequeña reflexión. La problemática en la que me encontraba no era nada fácil, pues había dicho que con gusto lo haría. Lo cierto es que después de tener un día muy ocupado al llegar esa noche, no estaba adecuadamente preparada para dar esa dicha reflexión. Quien dijo que los Salmistas, Oradores, Predicadores son perfectos? Tal persona esta errada y muy lejos de la verdad. La verdad aquí es que llego el momento de dar mi reflexión. No sentía nervios, de lo contrario, el Señor trajo a mi mente y corazón el Salmo 139. Uno de mis favoritos!! Y trajo la importancia de meditar en su palabra.

De que creen que se trato mi reflexión?

Exactamente! De meditar en la palabra, en lo bueno que es Dios. Literalmente eso fue lo que hice. Ojo, no que vayan a pensar que siempre pasa así, pero la oportunidad se dio para enseñar a meditar al pueblo de Dios. La realidad es que muchos de nosotros no tenemos tiempo ni de leer la palabra, ni de orar y mucho menos de meditar! Quien va pararse a meditar cuando tiene 8 horas de trabajo, una sola hora de almuerzo, hay veces son solo media hora, muchas veces la gente come en su escritorio mientras trabaja. Cuando llegan a casa están también los quehaceres e hijos. Hablo de nuestra vida complicada y compleja en los Estados Unidos. Complicada porque nos gusta complicarla y compleja porque olvidamos lo esencial, pero ya eso seria otro blog!

Entonces, continuando esta aventura, lleve al pueblo a leer verso por verso, dejar la biblia a un lado, cerrar sus ojos y simplemente meditar, masticar y analizar lo que habíamos leído. Así finalizo mi tiempo de reflexión. Algunos me felicitaron y a otros le di la impresión de que no había preparado nada y no tenia ninguna substancia robusta esta pequeña reflexión.

Después de ver las caras, examinar lo bueno y lo malo, no pude mas que “meditar” esa noche en mi cama. Me decía a mi misma: “Daisy, en verdad no te preparaste, no te dio tiempo y no hiciste lo correcto.” Aunque sabia que era cierto, otra parte de mi no dejaba de hablarme, y esto fue lo que saque en conclusión.

La promoción de David, el adorador, no vino cuando había preparado grandes mensajes, es mas, ni siquiera cuando gano grandes batallas. Mas bien la mayor promoción de David fue cuando simplemente era un ordinario pastor de ovejas. Solo obedecía, trabajaba y ahhhh; que creen que hacia David cuando salía al campo a las tempranas horas de la madrugada? Exacto! MEDITAR! En que meditaba? Meditaba en la ley de Dios, en su palabra. Por eso David paso de un simple pastor de ovejas a Rey de Israel. Paso su tiempo meditando en las cosas del reino y por ende Dios le promovió y exalto. Encontramos los Salmos de David y en ellos podemos sentir la esencia de su meditación diaria con Dios. (Salmo 104: 34) Dulce será mi meditación el El, yo me regocijaré en Jehová .

El cuento de habíase una vez, termina en la oscuridad de la noche al recostar mi cabeza en mi almohada. Meditando una vez mas, que verdaderamente, aunque mi reflexión no fue un mensaje perplejo con búsqueda amplia y puntos significativos. Quizás hice lo que hago y se hacer, simplemente enseñarle a la gente a tomar un poco de su tiempo, leer la palabra, hacer silencio y meditar. Se que varios aquella noche, se fueron pensando en que a su hora de almuerzo, al acostarse en su cama, al despertar o de camino al trabajo, van a apagar los bullicios y ruidos a su alrededor para alzar la voz del silencio de su meditación. Y se escucharan los pensamientos agradables en el trono de Dios que llevaran ante el Padre el próximo vencedor a ser promovido.

One Response

  1. By Daniela Deza Posted on June 2, 2015

    Hermoso y muy cierto!! Que Dios Todopoderoso te siga usando!!

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